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lunes, 30 de enero de 2017

La losa del Origen Desconocido

Hola!
Desde casi que comencé con esto del blog, tenía pendiente una entrada hablando sobre el “diagnóstico” de infertilidad o esterilidad de origen desconocido y por fin me he puesto manos a la obra a escribirla.

Cuando empiezas con pruebas para saber qué es lo que te impide quedarte embarazada, sientes miedo de encontrar un problema y si finalmente tienes la “suerte” de que todas y cada una de dichas pruebas salgan bien, entras en una especie de ensoñación donde piensas que el problema no existe, pero desde mi punto de vista eso no es así... Creo que SIEMPRE hay una causa y simplemente no nos hemos realizado la prueba adecuada para encontrarla, bien por dificultad o por incompetencia y al poner ese sello ya no siguen buscando motivos.

Luego va pasando el tiempo y los intentos, sigues sin conseguirlo y te das cuenta de que el no tener un enemigo al que ponerle cara, hace muy difícil el poder vencerle. Descubres que el que las pruebas hayan salido bien es un arma de doble filo y que en el fondo dejas todo en manos del azar y eso es muy duro de asumir.

Además de todo esto la sensación de incertidumbre es total y poco a poco las fuerzas y la ilusión se van desvaneciendo.


Laberinto de setos con rosa roja gigante en el centro y dos mujeres fuera de él, una a cada lado
Rafal Olbinski

Si todo está bien ¿por qué no me quedo embarazada? Y te sientes pequeña, frágil, desvalida e insignificante en un mundo donde parece que solo estás rodeada de diosas de la fertilidad capaces de quedarse embarazadas a la primera, en el mes justo para unir vacaciones al permiso de maternidad o de elegir el sexo del bebé sin equivocarse... Cuatro veces... (Casos independientes pero verídicos)

Todo esto va mermando la autoestima y además tienes que callarte ante las recomendaciones del comité de sabias en fertilidad que te recomiendan que te relajes porque todo está bien y eres tú con tu obsesión enfermiza la que te boicoteas y te fastidias no embarazándote.

Por favor, dejad de haced eso, no ayudáis en absoluto y hacéis muchísimo daño culpándonos de nuestra infertilidad, si no tenéis nada que decir que nos ayude, callaros. Porque es muy fácil opinar con un hijo en casa y otro en tu vientre sobre la esterilidad ajena...

Que hayas sido madre no te hace una experta en reproducción humana, más bien todo lo contrario, probablemente no tengas ni puñetera idea de todos los factores que tienen que aunarse para que se produzca un embarazo y éste llegue a término, simplemente tuviste suerte y lo conseguiste en un par de polvos. Eah, ya me he “desahogao”.

Me mordía la lengua ante estas insinuaciones porque realmente al estar en origen desconocido no podía responderles diciendo cuál era mi problema y sentía una tristeza y una frustración bestiales.

También me pilló una época donde estaba psicológicamente muy hundida y me costaba hablar sobre el tema sin llorar (de hecho nunca lo conseguía), por aquel entonces y con el caso concreto que os cuento estaba en betaespera de mi tercera o cuarta IA (no lo recuerdo exactamente) y demasiado tenía con intentar mantener algo de ilusión en ese tratamiento... Ahora le respondería y no me haría pequeñita como entonces.

Pero pasó el tiempo y tuvimos la enorme suerte de dar a parar con la clínica de nuestros sueños y en la primera visita salimos de ahí con un diagnóstico que siempre había estado ahí...

Después de digerirlo (al menos en parte, aún duele cuando pienso en el tiempo y salud perdidos) me cambió la percepción de mi problema. Por fin tenía una causa, un enemigo con nombre y apellidos a quien vencer. La endometriosis se convirtió en mi pesadilla hecha realidad, pero también en la solución a todo ese malestar acumulado.

Por supuesto tuve una conversación con la persona que me hizo tanto daño y con todas las demás que también me recomendaron vacaciones o relax como solución a mi esterilidad. Me sentí orgullosa dando un motivo físico a mi problema. Además por aquel entonces ya había tomado la decisión de no emprender acciones legales contra la Seguridad Social y me sentía fuerte y segura en mi decisión, por primera vez hablaba de ello sin lágrimas.

En cierto modo yo también pienso que las enfermedades y problemas en muchas ocasiones son psicosomáticos (años de problemas dermatológicos debidos a la ansiedad son la prueba de ello) o tienen una explicación debida a nuestro estilo de vida o decisiones.

Desde pequeña siempre quise ser madre en el año 2000, tenía ese sueño, no me preguntéis por qué... (Quizás la conciencia de mi memoria de pez me hiciese decantarme por ese año para llevar bien la cuenta de la edad de mi hipotético hijo sin tener que hacer de calculadora humana...) Pero en aquel entonces, aunque ya estaba con mi pareja y sabíamos que queríamos estar juntos y tener hijos, no teníamos donde caernos muertos y la noticia de un embarazo no habría traído alegría desde el principio, cosa que nunca me hubiese perdonado.

Se sabe que la endometriosis se debe en parte a posponer la maternidad. Nuestro cuerpo está preparado para llevar a cabo embarazos desde el comienzo de nuestra vida reproductiva, mantener la lactancia prolongada y de este modo actuar de método anticonceptivo y encadenar embarazo tras embarazo, lactancia tras lactancia hasta el final de nuestra vida fértil.

Así pasa con el resto de los mamíferos y no somos otra cosa que animales, aunque nos empeñemos en olvidarlo.

Otra cosa es que, evidentemente, nadie en su sano juicio que no pertenezca a ninguna comunidad religiosa extremista hace esto hoy en día.

Hace mucho que salimos de la cueva por fortuna, pero es cierto que la endometriosis se agrava en cada ciclo menstrual y solo el embarazo y la lactancia la frena y la mejora.

También hay mucho de la alimentación, no soy ninguna experta pero las carnes rojas, el gluten... agravan la enfermedad. Seguro que la contaminación y los conservantes, colorantes y demás de los alimentos también tienen que ver.

No digo por esto que todas las mujeres que no sean madres adolescentes y tengan tropecientos churumbeles vayan a generar endometriosis, por supuesto que no, pero, aunque no se sabe la causa exacta, sí se conoce que estas cuestiones son relevantes en el origen.

Volviendo a mis pensamientos iluminados de la causa psicosomática de mi enfermedad pienso que si hubiese podido ser madre joven como fantaseaba de pequeña, esto puede que no hubiese sucedido, pero no tengo sentimiento de culpa porque en aquel entonces haber sido madre hubiese sido una locura.

A veces lo que más temes se convierte en la solución.

Solo sabiendo que la endometriosis había afectado a la calidad de mis óvulos, pude decidir a tiempo que el siguiente paso sería pasar a ovodonación.
De haber seguido en origen desconocido probablemente habría continuado intentando FIV tras FIV intentando obtener óvulos sanos y maduros, y es más que probable que no tuviese aún a mi niña en brazos.

Espero que si estás sin diagnóstico (que es lo que es en realidad para mí estar diagnósticada como origen desconocido) pronto encuentres una causa, o si no, que tengas la suerte de conseguir embarazo aunque no la hayas localizado.


Un beso y muchas gracias por estar siempre ahí.