martes, 24 de enero de 2017

Haciendo balance: Mis aciertos

En la anterior entrada os contaba los aspectos que cambiaría si tuviese la posibilidad de reencontrarme con mi yo del pasado y darle algunos consejos para haber sobrellevado mejor la batalla para conseguir ser madre, pero la verdad es que no todo considero que fue un error ni mucho menos, y también quiero remarcarlo.


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Estos son los aciertos de los que me siento orgullosa en mi historia personal:

-No empeñarme en mantener mi genética.

Soy consciente de que he tenido muchísima suerte habiendo conseguido embarazo en la primera transferencia del primer ciclo de ovodonación y eso hace que los cinco tratamientos y los años anteriores se trivialicen. Sabemos que el porcentaje de éxito es mucho más alto con ovodonación, pero tampoco es la panacea y un negativo de ovo es muy doloroso, pero estoy convencida de que pensaría lo mismo aunque el resultado hubiese sido diferente, ya que con mis óvulos (en el caso de que alguna vez hubiese conseguido alguno) no hubiese mejorado.

Entiendo que el duelo genético está ahí y no sea sencillo dar el paso. Quizás sea la decisión más delicada y personal de todas, pero en nuestro caso afrontamos el cambio de tratamiento como una liberación. En palabras de Mr. Cloud “Dejemos ya de machacarnos y centrarnos en tonterías y vamos a ser felices”.

-Haber seguido mi camino sin derrochar tiempo y fuerza en batallas equivocadas.

Os conté que parte de la dureza de mi lucha se debe a una negligencia. Hace casi diez años que me operaron de lo que dijeron que era un teratoma que finalmente resultaron ser dos quistes de endometriosis en sendos ovarios, pero que nadie me comentó ni hizo caso. Con ese diagnóstico me habría ahorrado al menos seis años de dar palos de ciego, habría ido directamente a FIV sin esperar a tener 35 años y tampoco tendría que haberme sometido a ninguna IA que agravaron la enfermedad con cada estimulación (y con cada regla natural en todo ese tiempo, lo ideal teniendo esta enfermedad es tratarla con anticonceptivos para frenarla).

Lo descubrí gracias a que en mi ciudad las FIV se realizan en otra clínica y con un solo vistazo a mi historial por parte del nuevo doctor, tenía un diagnóstico y salía del cajón desastre del origen desconocido. Imaginad mi rabia cuando lo descubrí. Valoré los pros y los contras, mi primer instinto fue poner una denuncia formal, hacer un cara a cara con la jefa del departamento y gritarle todo mi odio y frustración, pero me fui calmando y pensé en cuál era mi objetivo, que no era otro que conseguir ser madre cuanto antes.

El dejarme llevar por la rabia eternizándome en batallas legales hubiesen mermado las pocas fuerzas que me quedaban y no me iban a devolver el tiempo perdido, más bien iban a malgastar el que aún tenía y poniéndome en el mejor de los casos, si conseguía ganar la batalla legal ¿Qué obtendría? ¿Volver al 2009? ¿Recobrar la salud perdida? No... Solo conseguiría dinero y mis fuerzas, mi salud mental y mi tiempo valen más que ninguna suma económica.
Personas de mi entorno no entienden mi decisión y piensan que me he rendido, pero yo sigo convencida de que hice lo correcto.

De nuevo esto es un caso muy personal que espero que a nadie más le pase, pero la enseñanza generalizable que saco es la importancia de intentar mantener la mente lo más fría posible e intentar no perderse en batallas paralelas que te alejen de tu objetivo.

-Cambiar el chip y dejar de sentirme una fracasada.

Me costó mucho llegar a este punto y fue gracias a la #Infertilpandy de nuevo. Empecé a admirar a esas mujeres que se levantaban una y otra vez ante las adversidades y me di cuenta de que era una más de ellas (por absurdo que parezca estaba tan deprimida que no me había dado cuenta que mi historia era igual de admirable que la de cualquiera de ellas). 

Nada que esté en nuestra mano dejará de ser intentado para conseguir nuestro objetivo de ser madres y ese es motivo más que suficiente para sentirnos orgullosas de quienes somos. 

Nos costará más pero lo más probable es que la mayoría lleguemos a ser madres si no nos rendimos y la economía nos lo permite, sea cual sea la vía para conseguirlo y lucharemos como gladiadoras por ello.


Pues aquí acaba mi balance, no sé si será útil para ti que me lees, ya que cada camino es único y solo tú tienes la potestad de tomar tus propias decisiones, pero si mi experiencia te sirve para acabar de decidirte sobre algún aspecto que estés valorando, lo doy por bien empleado.


Un beso y gracias por estar siempre ahí.

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